¿Dónde encuentro conversaciones profundas?
¿Dónde consigo charlas coherentes?
Pensamientos auténticos, sin falsas apariencias.
Miradas concentradas en la boca de mis palabras y respuestas sinceras con aires de devolución.
Oídos interesados. Capaces de soportar hasta mis peores historias, y aun así, disfruten del relato.
Amistades sinceras.
Amores con pasión.
[Nuestra era tuvo su propio meteorito que arrasó con el interés y la aficción, llevando todo a su extinción.
Sin embargo, del estiercol nacen las flores.
Y despues de las tormentas, arcoíris de colores.
Gracias a la vida siempre hay excepciones. Gente ivaluable y de buenas convicciones.
Solo le pido al destino, qué
Ojalá me los cruce en mi vereda mas seguido,
y sin ser mas pretenciosa,
también
con algún u otro cupido.]
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domingo, 19 de mayo de 2019
¿Dónde?
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jueves, 14 de marzo de 2019
Lunedì VI
-Romances en tiempos de aplicaciones,
-Aplicaciones que no dan tiempo al romance,
-Y tiempos que al romance, ya no se aplican...
El querer en época milenial es un código enigma que nadie sabe resolver. Ni el mismo Alan Turing sería capaz de descifrar. Creemos que tenemos todo bajo control y que las relaciones son tan fáciles como conseguir sexo.
Y cuando se presenta alguien, capaz de hacernos dudar de todo eso que teníamos como sabido, con una presencia capaz de iluminar soles y de curar estigmas... zaz! Imponemos trabas inconscientes y cerramos puertas en narices. Puertas que daban paso a emociones que eran un mundo...desconocido.
Y que daba y da, temor conocer.
Y cuando caemos de que no era solo una puerta, sino un portal de oportunidades, llegar a el ya no es tan fácil.
Un laberinto se presenta en frente y para llegar hay que pasar noches de insomnio y vender un pedazo de alma.
Y cuando por fin estas en el tramo final y vez el portal desde el pasillo, te das cuenta de que se va achicando.
y correr no alcanza, porque en una milésima de segundo el portal desapareció. Y ahí estamos, atrapados, abandonados en un pedacito de infierno, con un corazón incompleto.
Atormentados con preguntas sin respuesta y tratando de formular una salida desgarrándonos la mente.
Todo esto es el amor en los tiempos violentos.
Violentos por qué, nadie merece quedar preso en sus propios pensamientos, ni ser arrasado por una ola de sentimientos salvajes, sin saber nadar.
Injustamente a todos en algún momento nos toca naufragar a la deriva, y padecer esa perplejidad de a dónde nos embarcará la "apacible" marea de la vida.
Rogando, que los días sean calmos y afanarnos remando, para que la balza no se tumbe.
Y pensar a gritos,
-casi tan fuertes, que dejan eco-
que ojalá,
en algún momento,
Volvamos a pisar
tierra firme.
-Aplicaciones que no dan tiempo al romance,
-Y tiempos que al romance, ya no se aplican...
El querer en época milenial es un código enigma que nadie sabe resolver. Ni el mismo Alan Turing sería capaz de descifrar. Creemos que tenemos todo bajo control y que las relaciones son tan fáciles como conseguir sexo.
Y cuando se presenta alguien, capaz de hacernos dudar de todo eso que teníamos como sabido, con una presencia capaz de iluminar soles y de curar estigmas... zaz! Imponemos trabas inconscientes y cerramos puertas en narices. Puertas que daban paso a emociones que eran un mundo...desconocido.
Y que daba y da, temor conocer.
Y cuando caemos de que no era solo una puerta, sino un portal de oportunidades, llegar a el ya no es tan fácil.
Un laberinto se presenta en frente y para llegar hay que pasar noches de insomnio y vender un pedazo de alma.
Y cuando por fin estas en el tramo final y vez el portal desde el pasillo, te das cuenta de que se va achicando.
y correr no alcanza, porque en una milésima de segundo el portal desapareció. Y ahí estamos, atrapados, abandonados en un pedacito de infierno, con un corazón incompleto.
Atormentados con preguntas sin respuesta y tratando de formular una salida desgarrándonos la mente.
Todo esto es el amor en los tiempos violentos.
Violentos por qué, nadie merece quedar preso en sus propios pensamientos, ni ser arrasado por una ola de sentimientos salvajes, sin saber nadar.
Injustamente a todos en algún momento nos toca naufragar a la deriva, y padecer esa perplejidad de a dónde nos embarcará la "apacible" marea de la vida.
Rogando, que los días sean calmos y afanarnos remando, para que la balza no se tumbe.
Y pensar a gritos,
-casi tan fuertes, que dejan eco-
que ojalá,
en algún momento,
Volvamos a pisar
tierra firme.
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lunes, 2 de julio de 2018
Viernes 29.
El día 29 volvía de salir con una amiga, ya era bastante tarde para tomar el transporte público sola, pero bueno. Como siempre una vez más me mandé. A mí no me desagrada, es más lo disfruto bastante porque a esas horas no hay nadie y me da mucha tranquilidad mental. Poca gente. Poco ruido. Pero muchos pensamientos. Me tome el subte a constitución, línea C, y me subí en el 1er vagón. No se porque en ese momento se me vino a la mente algo q escuché en algún lugar, que pasada cierta hora, la gente que practicaba dogging (relaciones sexuales en lugares públicos) se le daba preferentemente en los 1ros vagones de los transportes. Tampoco se porque lo aclaro.
Sin creer en eso, me subí. Solo estaba yo y un chico más, que escuchaba música. El flaco se baja en Av. de Mayo si mal no recuerdo y quedo sola. Fue ahí cuando me vi en el reflejo del vidrio del vagón, y me alegré de la independencia y falta de miedo que manejo. Eran las 11 de la noche. En un subte. Capaz otra no se animaba a viajar a esa hora, sola. No sé.
Ahi supe que iba a poder siempre con todo.
Viajar.
Y ahí caí. Viajar. Yo viajaba; en tren, subte, auto, bondi. Pero esta vez viajaba en serio. Me iba, me iba a otro continente. No me pregunten porque relacione todo esto en una milésima de segundo, cómo que mil cosas se relacionaron y para mí tenía todo el sentido del mundo. Iba a tomarme un avión, iba a estar 45 días lejos de casa, de la rutina, de la línea C y del 59.
En ese mismo momento me di cuenta que realmente iba a pasar, iba a conocer una fraccióncita de este mundo. Y que iba a ser yo contra todo, sola o acompañada iba a poder. Y me dio miedo, pero alegría, porque, que afortunada era no cierto? Pensé en la linyera qué pasó por el vagón hace un rato a darme un papelito que no tenía escrito nada, era solo un pedacito de diario, para ver si podía ganar una moneda. Supe que no todo el mundo puede, pero yo en este momento podía.
Quizá me crean exagerada por dedicar tanto párrafo a algo que ni siquiera viví todavía, yo soy así, tengo la conciencia medio sensible, o capaz aprendí un poco más lo que es el sacrificio. Porque, a su vez pensé que al otro día tenía que estar levantándome temprano otra vez para ir a trabajar, pero afortunadamente sólo faltaban 25 días para que todo haya valido la pena.
Y ahí, realmente caí.
Sin creer en eso, me subí. Solo estaba yo y un chico más, que escuchaba música. El flaco se baja en Av. de Mayo si mal no recuerdo y quedo sola. Fue ahí cuando me vi en el reflejo del vidrio del vagón, y me alegré de la independencia y falta de miedo que manejo. Eran las 11 de la noche. En un subte. Capaz otra no se animaba a viajar a esa hora, sola. No sé.
Ahi supe que iba a poder siempre con todo.
Viajar.
Y ahí caí. Viajar. Yo viajaba; en tren, subte, auto, bondi. Pero esta vez viajaba en serio. Me iba, me iba a otro continente. No me pregunten porque relacione todo esto en una milésima de segundo, cómo que mil cosas se relacionaron y para mí tenía todo el sentido del mundo. Iba a tomarme un avión, iba a estar 45 días lejos de casa, de la rutina, de la línea C y del 59.
En ese mismo momento me di cuenta que realmente iba a pasar, iba a conocer una fraccióncita de este mundo. Y que iba a ser yo contra todo, sola o acompañada iba a poder. Y me dio miedo, pero alegría, porque, que afortunada era no cierto? Pensé en la linyera qué pasó por el vagón hace un rato a darme un papelito que no tenía escrito nada, era solo un pedacito de diario, para ver si podía ganar una moneda. Supe que no todo el mundo puede, pero yo en este momento podía.
Quizá me crean exagerada por dedicar tanto párrafo a algo que ni siquiera viví todavía, yo soy así, tengo la conciencia medio sensible, o capaz aprendí un poco más lo que es el sacrificio. Porque, a su vez pensé que al otro día tenía que estar levantándome temprano otra vez para ir a trabajar, pero afortunadamente sólo faltaban 25 días para que todo haya valido la pena.
Y ahí, realmente caí.
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