sábado, 29 de junio de 2019

Me comi la peli

En mi cabeza 
soy dramaturga y cineasta 
graduada con honores 
y vos  
mi artista preferido.
 Las películas son de a dos
 vos las protagonizas 
y yo las dirijo.
Empezamos en el escenario
 y terminamos en la cama, 
gritamos acción 
y nunca hay corte.
En mi cabeza nos pertenecemos.
 Tus ojos son los míos y viceversa
 tu sonrisa se roba todos los planos 
y tus carcajadas 
tienen melodía propia.
 Nuestras películas no tienen género,
 tienen de todos,
 las puestas en escena
 son entre tus brazos
 o enredados entre sábanas.
 A mis sentimientos
 los canto sin titubear 
y la decepción 
no pasa el casting.
 Pero fuera de ella 
no es más que una ficción
 sin fecha de estreno, 
donde yo soy una secretaria
 y vos un simple peón.
 Dónde los kilómetros
 son los protagonistas
 y los guiones 
están a medio hacer.
 Dónde se espera una sala llena 
pero el desamor, 
es el único espectador.


lunes, 24 de junio de 2019

Hagámosla corta.

Que le miro la historia,
que la dejo pasar,
que me cambio la foto
para su atención llamar.

Ya pasaron cinco minutos,
ahora puedo contestar,
pero él tarda una bocha,
no le debo interesar.

Le dió like a esa pibita
era obvio que lo iba a ver,
me lo hace a propósito
que le voy a ser.

Ahora subo una foto
para alimentar el ego
pero si no le gusta a él,
me retiro del juego.

Mira amiga!
me mandó un mensaje
no sé que responderle,
es un personaje.

No le voy a hablar más,
me clavó el visto
ya estoy harta de esto
ya fué, listo.

Cuánta energía gastada
en esas estrofas armadas
imagínate en la vida real
ah no..cierto, que tarada.

Dejemos de perder el tiempo,
digamos las cosas claras
dejemos de perder el tiempo,
veámonos cara a cara.



Haiku del afecto.

A veces soy mar,
goteo agua salada
con el fin de sanar.

Lleno el vaso
de tristeza pura que
logra desbordar.

Que problemita,
nadie me dijo, cómo
 dejar de amar.








Llorona y milenial.

Como otros días
te pensaba
pero éste
 te lloré.
Una lágrima salada
cayó en la pantalla.
La gota
provocó el efecto de una lupa.
-Maldita causalidad-
pensé.
Cuando vi tu nombre resaltado.

El manual del mal de amores

Un día de invierno
igual al resto,
mis ojos tropezaron
con esos renglones
cargados de recuerdos
retenidos en un lagrimal.
Cómo era posible?
si había seguido las instrucciones.
En que me había equivocado?
si casi todo el trabajo
le correspondía al tiempo.
Yo, solo tenía
que coser la abertura
y asegurarme
que los puntos sanen bien.
Miré la cicatriz,
y fue ahí
cuando vi la herida abierta.
Una grieta
rebalsada de emociones
que hacían presión
y tensaban los hilos
de la sutura mal hecha,
que cada latido
aflojaba aún más.
Con la derrota sobre la espalda,
le dije como si escuchara:
"No voy a superarte"
y el dolor paró
y el contador volvió a cero.







jueves, 20 de junio de 2019

Melancolía

Apago el velador y noto 
que la luz que entra por mi ventana 
ya no es naranja.
El reflector de la calle se apagó 
y con él también 
su calidez.
Irrumpe un tono melancólico
como cuadro de Picasso 
en sus períodos azules. 
Me invade la nostalgia
en ese reflejo, 
de barrotes de acero sobre mis paredes 
y me tocan la puerta los pensamientos 
que tanto evité. 
Quizá estas emociones 
tiñan sus raíces en colores tenues 
y decoren sus desdichas con tonos opacos.
O tal vez sea yo, 
que me desbordo.


lunes, 17 de junio de 2019

Ignoramos temporalmente la verdad pa tener más tiempo de felicidad

Cuando querés mucho a alguien con el que no podes estar, tu cabeza empieza a obsesionarse.(El humano y esa maldita manía de querer lo que no puede tener). Empezás a crear momentos en tu mente, ficticios, porque los momentos reales no existen, y esa idealización de alguna manera u otra es la única salida que vemos de la tristeza y esta termina enfermando nos de a poco.Y al principio no nos damos cuenta por que nadie nos explica que esa nos es la salvación, sino todo lo contrario. De repente creaste un personaje en tu inconsciente que, ya no se asemeja a nada al de la vida real, pero es lo único que tenes. Y lo amas. Y anhelas volver a verlo para abrazarlo y quererlo, sin saber que el que abrazarías sería un desconocido y no lo que construiste. Te das cuenta que pensabas que lo conocías a la perfección, pero no, porque sus actos no son los que esperabas y sus besos no son tan verdaderos como solían ser. Y el tiempo aleja y distorsiona la imagen que uno tiene del otro, porque cuando se vive diferentes contextos, las sintonías cambian y las vibraciones que se contagian difieren.  Cambiamos y crecemos.

Cuándo yo me di cuenta fue un día que me tocó la puerta la desilusión. La dejé esperando afuera..e insistió y tocó timbre. Pasaban los días y me dejaba cartas, y no me daba cuenta que si no la dejaba pasar después iba a entrar de golpe y desesperada. Pero no me importaba porque del otro lado de la puerta ya había dejado pasar a la esperanza, que todavía estaba presente, y creía en ella ciegamente. Hasta que me cansé de escuchar el timbre, tomé coraje, le abrí la puerta, porque me sentía preparada para afrontarla, pero en ese momento que la puerta quedó entreabierta la esperanza se escapó por miedo y me dejó sola con la que ignoré por un tiempo que ahora estaba enojada y se quería hacer escuchar.
Que desgraciada esta esperanza, y yo que creía que era la última que se perdía.
Me dió una charla sobre el amor propio y el dejar ir. Me dijo todo lo que no quería escuchar, pero que sabía que tenía razón. Agregó, que a veces, no solo yo, solemos estancarnos en un pozo de fantasía, dónde el agua es color de rosa, los vapores son calientes y su molde hecho de algodón. Pero a lo largo del tiempo, el agua se torna marrón y se enfría y esa fantasía que vivíamos nos aleja de la realidad y nos convierte en necios. Y que creemos que pertenecemos a ese pozo, que nada tenía que ver ya con el del comienzo, porque el tiempo lo había hecho un hogar.
Y qué, al fin y al cabo la única manera de salir de allí, era empezar a sentir frío y ver que no había ningún abrazo al alcance, llenarse de rabia y caer en la realidad.
Y que yo ya me había dado cuenta y que debía salir.
Sin saber muy bien por qué le hice caso.
Y una vez ya fuera del agua sucia, tiritando, abrazando mi propio cuerpo, siento unos brazos que me rodean, brazos frígidos y con ciertos aires de impasibilidad.
Era ella, la desilusión.
Me abrazaba, así sin más.
El peor de los sentimientos y al que siempre le tuve miedo de repente no parece tan grave y lo que pensaba como enemigo ahora me contenía.
Me relajé y me dejé llevar, porque lo entendí necesario y a su vez pensé que ese abrazo era el empujón que tanto necesitaba, para saltar del agua y seguir caminando.

[No juzguemos a los sentimientos, no les tengamos miedo. Quizá haya mas de uno escondido detrás de esos telones, que llamamos temores, esperando a darnos ese abrazo que nos haría abrir los ojos]









Dialogo profesional

-Sabes qué Marie, a veces me preocupa entender a fondo los problemas de los pacientes psiquiátricos, maníacos, bipolares, trastornados o dep...